
La intensidad es, probablemente, la variable más importante del entrenamiento de fuerza. La progresión en los resultados depende del incremento de la intensidad, tanto en términos absolutos como relativos, aunque, al igual que ocurre con el volumen, hay que buscar los valores óptimos para cada objetivo de entrenamiento. (González Badillo y Gorostiaga, 1997)

Ya que en escalada el esfuerzo muscular es fundamentalmente isométrico, las mejoras en la resistencia isométrica exigen un aumento de la fuerza máxima isométrica (Zintl 1991). Este hecho permite reducir la intensidad relativa que representa para el sujeto el propio peso corporal, y como consecuencia aumentar la resistencia
